miércoles, 27 de abril de 2016

Detrás de la prostitución

Como es habitual, quiero que se contraste la información que doy. Así pues tras una entrada en la que un periodista nos habla de una prostituta que vive su actividad sin problemas, con alegría y sintiéndose a gusto tengo que darle voz a otro que nos relata lo contrario. Leo a ambos y veo que ambos tienen razón... porque parten de fuentes diferentes. Uno habla con una chica de carne y hueso en una terraza, y piensa una cosa. Otro lee el capítulo de un libro de una señora que dice haber ejercido la prostitución, y piensa otra. Las cosas están claras, ¿nos acercamos a este mundo desde la calle o desde las novelas? Según tomemos una decisión u otra tomaremos caminos diferentes.

Tanja, la autora de la carta que reproduce el confidencial, dice que todo lo que hay detrás de la prostitución son mentiras, desprecio y hastío. Que aunque los clientes veamos otras cosas es porque, evidentemente, fingen y nosotros no nos damos o no queremos darnos cuenta. Yo lo que me he encontrado es con mujeres que me cuentan exactamente lo opuesto, que creían que lo que iban a encontrarse era con clientes desconsiderados y ausencia absoluta de placer, luego la realidad ha venido a desmentir esas presunciones. Y no es que me lo cuenten, es que lo veo. No son gemidos peliculeros, sino chicas mojadas, que le piden a uno cosas (por ejemplo que las de lengua, o que ellas son las que buscan tu boca para besarte) y que reconocen que "no son de piedra" y que entre los mejores polvos de su vida algunos los han echado con clientes. Lo sé. Se va a pensar que me pueden contar lo que quiero oír y esa es una posibilidad. Pero es que te lo cuentan todo, lo bueno y lo malo, también te hablan de tíos que se corren lavándoles la polla, o de los viejos, o de la policía... normalmente cuando la chica lleva un tiempo se hace una "cartera de clientes", un grupo fijo de chicos con los que está a gusto y que la visitan periódicamente.

La versión que tenemos aquí es la que hemos oído repetida mil veces a las autoridades políticas e instituciones abolicionistas. Resulta totalmente surrealista para quienes conocemos este mundo desde dentro, de hecho soy de la opinión de que únicamente alguien que ignore por completo esta realidad puede darle una mínima credibilidad. No es ya lo que dice sino cómo lo dice, son expresiones que evidencian que esta mujer como tantas otras "supervivientes" (Somaly Mam, Rachel Moran...) es un completo fraude. En realidad, nosotros (las chicas y los clientes) detectamos quién pertenece a nuestro mundo y quién no, de ahí que gente ajena como periodistas, policías o feministas no puedan entrar. No se lo permitimos, no dejamos entrar al "enemigo" en casa. Estoy convencido de que esta mujer no ha ejercido en la vida la prostitución y que no resistiría un debate cara a cara con cualquier prostituta en activo. ¿Por qué algunos periodistas desconfían tanto de las putas de carne y hueso pero no ponen en cuestión relatos que no ofrecen la menor garantía de veracidad?

¡Miremos bajo la superficie! Se nos dice que no nos fiemos de las apariencias pues existe una terrible realidad oculta. Y nos la muestra personas como la autora de la siguiente carta o quienes realizan las exposiciones, carteles e imágenes que van a ver a continuación. Bien, veamos qué nos muestran...



Aunque no es legal, miles de españoles siguen recurriendo a los servicios de las profesionales. Seguramente se lo pensarían dos veces si escuchasen estas palabras.
22.04.2016 – HÉCTOR G. BARNÉS

Uno no puede meterse en la mente de otras personas, por mucho que lo pretenda. Decir “sé cómo te sientes” a una prostituta suele ser un acto banal y vanidoso, en el que simplemente recurrimos a alguna experiencia negativa en nuestra propia experiencia laboral para intentar encontrar alguna relación. Por eso resultan tan interesantes los testimonios en primera persona que nos ayudan a comprender qué ocurre dentro de la mente de las mujeres que ofrecen sus servicios sexuales.

Un buen ejemplo de ello es el libro 'Prostitution Narratives: Stories of Survival in the Sex Trade' (Spinifex Press), que recoge unos cuantos testimonios en primera persona. Uno de ellos, y seguramente el más popular debido a su rápida viralización, es la carta abierta de Tanja Rahm a sus antiguos clientes. La danesa, que actualmente tiene 35 años, trabajó durante tres años como prostituta poco después de cumplir 20. Actualmente es terapeuta y sexóloga.

Puede ser que no represente la experiencia de todas las prostitutas, pero merece la pena leer al completo la carta. Sobre todo si, como ocurre con tantos españoles, se es uno de esos clientes que consideran que al contratar los servicios de una prostituta le están haciendo un favor: 

Los sectores contrarios a la prostitución muchas veces han tratado de hacernos ver la "realidad" que hay tras ella, como cuando ataron a una farola durante tres días en el centro de Córdoba a un maniquí. Eso es, nada como sustituir a las personas por muñecos para mostrarnos cómo son las cosas de verdad.



"Querido cliente,
Si piensas que alguna vez me he sentido atraída por ti, estás terriblemente equivocado. Nunca he deseado ir a trabajar, ni siquiera una vez. Lo único en mi mente era hacer dinero, y rápido.
Que no se confunda con el dinero fácil; nunca fue fácil. Rápido, sí. Porque rápidamente aprendí los muchos trucos para conseguir que te corras pronto para poder sacarte de mí, o de debajo de mí, o de detrás de mí.
Y no, nunca me excitaste durante el acto. Era una gran actriz. Durante años he tenido la oportunidad de practicar gratis. De hecho, entra en la categoría de multitarea. Porque mientras tú te tumbabas ahí, mi cabeza estaba siempre en otra parte. En algún sitio donde no tuviese que enfrentarme contigo acabando con mi respeto hacia mí misma, ni pasar 10 segundos pensando en lo que ocurría, o mirándote a los ojos.
Si pensabas que me estabas haciendo un favor por pagarme por 30 minutos o una hora, te equivocas. Preferiría que hubieses salido y entrado tan rápido como pudieses. Cuando pensabas que eras mi príncipe azul, preguntándome qué hacía una chica como yo en un sitio como ese, perdías tu halo cuando pasabas a pedirme que me tumbase y centrabas todos tus esfuerzos en sentir mi cuerpo todo lo que pudieses con tus manos. De hecho, hubiese preferido si te hubieses tumbado de espaldas y me hubieses dejado hacer mi trabajo.
Cuando pensabas que podías estimular tu masculinidad llevándole al clímax, debes saber que lo fingía. Podría haber ganado una medalla de oro por fingir. Fingía tanto, que la recepcionista casi se caía de la silla riéndose. ¿Qué esperabas? Eras el número tres, o el cinco, o el ocho de ese día.

Las imágenes realistas empleadas por estos sectores abolicionistas permiten que nos hagamos una idea fidedigna de esta realidad. Aquí observamos varias mujeres y niñas metidas en botes, entre las mermeladas y los pepinillos, tal y como las compramos los perversos puteros.



¿De verdad pensabas que era capaz de excitarme mental o físicamente haciendo el amor con hombres que no elegía? Nunca. Mis genitales ardían. Del lubricante y los condones. Estaba cansada. Tan cansada que a menudo tenía que tener cuidado de no cerrar mis ojos por miedo a quedarme dormida mientras mis gemidos seguían con el piloto automático.
Si pensabas que pagabas por lealtad o charlar un rato, debes volver a pensar en ello. No me interesaban tus excusas. Me daba igual que tu mujer tuviese dolores pélvicos, o que tú no pudieses salir adelante sin sexo. O cuando ofrecías cualquier otra patética excusa para comprar sexo.
Cuando pensabas que te entendía y que sentía simpatía hacia ti, era todo mentira. No sentía nada hacia ti excepto desprecio, y al mismo tiempo destruías algo dentro de mí. Plantabas las semillas de la duda. Duda de si todos los hombres eran tan cínicos e infieles como tú.
Cuando alababas mi apariencia, mi cuerpo o mis habilidades sexuales, era como si hubieses vomitado encima de mí. No veías a la persona bajo la máscara. Solo veías lo que confirmaba tu ilusión de una mujer sucia con un deseo sexual imparable.
De hecho, nunca decías lo que pensabas que yo quería oír. En su lugar, decías lo que necesitabas oír. Lo decías porque era necesario para preservar la ilusión, y evitaba que tuvieses que pensar cómo había terminado donde estaba a los 20 años. Básicamente, te daba igual. Porque solo tenías un objetivo, y era mostrar tu poder pagándome para utilizar mi cuerpo como te apeteciese.

A veces nos dirigimos a charcutería para comprar la "carne fresca", mirad que muslitos tan ricos y apetecibles. Las cartas de ex prostitutas con su lenguaje recargado e ideas tan (¿asombrosamente?) coincidentes con las de mujeres que no han visto una puta en la vida resultan tan verosímiles como esta imagen.



Cuando una gota de sangre aparecía en el condón, no era porque me hubiese bajado el período. Era porque mi cuerpo era una máquina que no podía ser interrumpida por el ciclo menstrual, así que metía una esponja en mi vagina cuando menstruaba. Para ser capaz de continuar entre las sábanas.
Y no, no me iba a casa después de que hubieses terminado. Seguía trabajando, diciéndole al siguiente cliente la misma historia que habías oído. Estabas tan consumido por tu propia lujuria que un poco de sangre menstrual no te paraba.
Cuando venías con objetos, lencería, disfraces o juguetes y querías juego de roles erótico, mi máquina interior tomaba el control. Me dabais asco tú y tus a veces enfermizas fantasías. Lo mismo vale para esas veces que sonreías y decías que parecía que tenía 17 años. No ayudaba que tuvieses 50, 60, 70 o más.
Cuando regularmente violabas mis límites besándome o metiendo los dedos dentro de mí, o quitándote el condón, sabías perfectamente que iba contra las reglas. Estabas poniendo a prueba mi habilidad para decir que no. Y lo disfrutabas.
A veces no me quejaba lo suficiente, o simplemente lo ignoraba. Y lo utilizabas de manera perversa para mostrar cuánto poder tenías y cómo podías traspasar mis límites.
Cuando finalmente te regañaba, y dejaba claro que no te iba a volver a tener como cliente si no respetabas las reglas, me insultabas a mí y mi papel como prostituta. Eras condescendiente, amenazador y maleducado.

Reconozcámoslo. Lo primero que uno se encuentra cuando atraviesa la puerta de un puticlub es a mujeres visiblemente demacradas, con una soga alrededor del cuello y un código de barras en la frente. Está claro que estas mujeres no pueden sentir ningún tipo de placer con sus clientes, como relata la autora de esta carta. Básicamente porque invariablemente son mujeres de papel o plástico, no de carne.



Cuando compras sexo, eso dice mucho sobre ti, de tu humanidad y tu sexualidad. Para mí, es un signo de tu debilidad, incluso cuando lo confundes con una especie de enfermiza clase de poder y estatus.
Crees que tienes derecho. Quiero decir que las prostitutas están ahí de todas formas, ¿no? Pero solo son prostitutas porque hombres como tú se interponen en el camino para una relación saludable y respetuosa entre hombres y mujeres.
Las prostitutas solo existen porque hombres como tú sienten que tienen el derecho de satisfacer sus necesidades sexuales usando los orificios del cuerpo de otras personas.
Las prostitutas existen porque tú y la gente como tú sienten que su sexualidad requiere acceso al sexo siempre que les apetece.
Las prostitutas existen porque eres un misógino, y porque te preocupan más tus propias necesidades sexuales que en las relaciones en las que tu sexualidad podría florecer de verdad.
Cuando compras sexo, revelas que no has encontrado el corazón de tu sexualidad. Me das pena, de verdad. Eres tan mediocre que piensas que el sexo consiste en eyacular en la vagina de una extraña.

Desde las instituciones se alienta un mensaje coincidente con el de Tanja. Se conceptualiza la prostitución como una actividad indeseable tanto por parte de la mujer como de un "verdadero macho".



Y si no hay ninguna a mano, no tienes que ir más lejos que a la esquina de tu calle, donde puedes pagar a una mujer desconocida para ser capaz de vaciarte en una goma mientras estás dentro de ella.
Qué hombre frustrado y lastimosos debes ser. Un hombre incapaz de crear relaciones profundas e íntimas, en las cuales la conexión sea más íntima que tu eyaculación.
Un hombre que expresa sus sentimientos a través de sus clímax, que no tiene la habilidad de verbalizarlos, sino que prefiere canalizarlos a través de sus genitales para librarse de ellos. Qué masculinidad débil. Un hombre verdaderamente masculino nunca se degradaría pagando por sexo.
En lo que concierne a tu humanidad, creo en la gente de bien, incluido tú. Sé que dentro tienes una conciencia. Que te has preguntado en silencio si lo que hacías era ética y moralmente justificable. También sé que defiendes tus acciones y probablemente piensas que me has tratado bien, que fuiste amable, nunca malvado y que no violaste mis límites.
Pero ¿sabes qué? Se llama evadir tu responsabilidad. No estás enfrentándote a la realidad. Te engañas pensando que la gente a la que compras no han sido compradas. No han sido forzadas a prostituirse.

De acuerdo a esta ex prostituta muchas mujeres son compradas y forzadas a prostituirse, tal que así. Es algo que no vemos y de lo que no ofrecen más pruebas que testimonios y recreaciones constantemente desmentidos por las vivencias de las personas que sí que estamos involucradas en el sector. Pero hemos de creerlo porque si no seríamos cómplices de "los malos".



Quizá pienses que me hiciste un favor y me diste un respiro hablándome del tiempo, o me diste un pequeño masaje antes de penetrarme. No me hiciste ningún favor. Todo lo que hiciste fue confirmar que no merecía más. Que era una máquina cuya función primaria era dejar a los otros aprovecharse de mi sexualidad.
Tengo muchas experiencias en la prostitución. Me han permitido que te escriba esta carta. Pero es una carta que preferiría no haber escrito. Ojalá hubiese podido evitar estas experiencias.
Tú, por supuesto, te consideras como uno de los clientes buenos. Pero no hay clientes buenos. Solo aquellos que confirman la visión negativa de las mujeres sobre sí mismas.
Sinceramente,
Tanja Rahm"



Enlace a otra revelación, nos cuentan la "verdad invisible":
Los verdaderos anuncios de prostitución son así

Para seguir leyendo en este blog:
· The Journey, viaje al centro de la retorcida mente abolicionista

sábado, 23 de abril de 2016

Cuando se escucha a las chicas

Me envía PATPONG (muchísimas agracias) un artículo recién publicado que considero muy interesante por su carácter introductorio. Yo puedo explicar a detalle el tema de la prostitución y escribir entradas muy completas, que si no me escuchan todo se queda en nada. Por eso lo importante es que COMIENCEN por prestarnos atención. Y para ello necesitamos, nos guste o no, a los periodistas.

Resulta que en el artículo que reproduzco a continuación (en parte) viene a recoger las ideas principales que he manifestado desde que comencé el blog: que existen muchas ideas, tópicos, estereotipos sobre prostitución que creemos a pies juntillas sin haber podido jamás verificarlos. Pero las chicas (que es como llamo a las "putas") no son marcianas, son de carne y hueso y no es tan complicado sentarse un rato a hablar con ellas delante de un kebab -o un café, o cerveza, etc- y uno puede comprobar en primera persona que no dicen lo que uno esperaría escuchar. Es verdad que existen muchas explicaciones para invalidar su consentimiento: que si están amenazadas, que han interiorizado la violencia, que están mal de la cabeza, que mienten... Bueno, no digo que las crean inmediatamente sino que al menos constaten lo que manifiestan. Y no es que lo diga yo, lo firma un periodista con quien no tengo la menor relación pero que al menos se ha molestado en HABLAR con ellas. No dejo de repetirlo, lo que uno opine sobre prostitución depende fundamentalmente de cómo se haya acercado a este fenómeno, de cuáles sean sus fuentes. Por eso si uno se informa en base a los medios, a lo que el periodista denomina la "propaganda oficialista"es LÓGICO que piense como pensaba él: que si no quieren prostituirse, que si hay mafias detrás que las obligan, que su vida es triste y miserable... pero si uno baja a la calle y las CONOCE entonces se "sorprende", se "confunde", se ACOJONA. No tiene nada que ver la realidad con la propaganda. Y es algo que ha comprobado en escasos minutos. Entonces... ¿por qué nuestras autoridades siguen repitiendo insistentemente ese mensaje engañoso? Es la auténtica pregunta que tenemos que hacernos, queridos lectores.

Si un breve encuentro con una de estas chicas sorprende al periodista, no quiero ni pensar cómo se sentiría si fuese conociendo a más chicas durante más tiempo. Cuando comencé a investigar el mundo de la prostitución pensé que acabaría confirmando la imagen preconcebida que tenía de ella... pero en cuanto más profundizaba más distancia hallé entre la versión oficial y la realidad de la calle.



José Romero (Estrelladigital, 22/04/2016)
(...)
Así que comenzamos a pasear buscando baretos donde proseguir nuestra charla y echarnos al coleto unos tragos. Cruzamos la Gran Vía, siempre pletórica de vehículos y viandantes y bajamos por Montera. Según desgranamos metros de zona peatonal, observo a unas cuantas mujeres ligeras ropa, paradas en la calle. Unas se apoyan en un árbol, otras en las fachadas de los edificios que conforman la calle. Algunas beben un Red Bull con pajita ¡Vaya ironía! El caso es que sería muy sencillo describirlas con todos los tópicos del caso: mirada triste, sonrisa forzada. Pero nada de eso. Parecen hacer el trabajo con profesionalidad, sin ningún tipo de resentimiento hacia la sociedad.

Mi amiguete se percata de que miro a las putas, que aunque son mujeres malas, la verdad es que están muy buenas. Juanjo sonríe ampliamente mostrando una dentadura perfecta.

-¿Te gustan, verdad?-pregunta divertido.

-¡Joder!-contesto-¡Es que están muy buenas! Lástima que estén explotadas por gentuza sin escrúpulos. Algunas de estas chicas podrían ser lo que quisieran en la vida.

Cuando uno se pasea por las zonas de prostitución se piensa que las chicas "están explotadas por gente sin escrúpulos", aunque uno no les vea. Bueno, quizá está sea una de las escasas presunciones que pude confirmar. En realidad si que vemos a los chulos, sólo que no les sabemos reconocer. Pero si uno se gana la confianza de estas mujeres. te pueden contar quiénes las chulean... no digo más. Quien tenga ojos, que vea.



Juanjo me mira y se sonríe.

-Tienes razón en que algunas no están aquí porque este oficio les guste precisamente. Sin embargo, te voy a presentar a una que es amiga mía. Y es muy singular, ya lo veras.

Dicho y hecho. Al rato nos encontramos sentados en un Kebab con una rumana de unos veinticinco años. La piba esta de toma pan y moja. Con un culo de escándalo y unos pechos tan tersos como la carrocería de un Audi.

-A mi gustar ser puta-dice en un español macarrónico-. Tengo dos casas en mi pueblo, cerca de Bucarest. Dentro de unos años me retiro. Soy una emprendedora amigo, no voy a trabajar por novecientos euros fregando escaleras. No jodas.

Me sorprende. Estoy tan mediatizado por la propaganda oficialista que las pone a todas como víctimas, que no doy crédito a lo que escucho.

Esta misma mañana hablaba con otro periodista, interesado en por qué los clientes estamos con estas chicas. La sencillez de José me ha encantado: ¡joder, es que están muy buenas! Al hombre que le gustan las putas es porque le GUSTAN LAS MUJERES, así de simple. Es más, como pudo constatar, son mujeres luchadoras, con la cabeza muy bien amueblada y que saben perfectamente lo que quieren. Son tías con las que uno se siente identificado y se está muy a gusto. Son mujeres por las que MERECE LA PENA pagar.



-Mi cuerpo vale mucho-continua-. Y le saco provecho ¿Qué me diferencia de otra mujer o hombre que vive de su cuerpo? Un futbolista vive de su habilidad y de mantener un cuerpo atlético. Una modelo, no te digo ¿Qué hay de malo en que yo haga lo mismo? Además, todo lo que gano es en negro. No pago impuestos ¿a qué está de puta madre? Y por supuesto, me acuesto con quien yo quiero. No aguanto cerdos ni gentuza.

Estoy confuso. Me deja acojonado. La verdad es que nunca me había planteado la prostitución desde ese punto de vista.

-Si quieres, subimos un rato y te la chupo. Te hago buen precio porque eres amigo de Juanjo.

Declino el ofrecimiento cortésmente y continuamos nuestro camino. No bebemos medio Madrid, hasta que nos despedimos. Voy muy pedo en el metro para mi casa, pero no puedo olvidar los enormes ojos azules de la puta rumana. Y sobre todo, lo que no se me va de la mente es lo claro que lo tiene la tía. Desde luego, es más inteligente que muchos de los que conozco. No es solo un cuerpo bonito. Su cerebro rige como el de cualquier empresario o mejor.

¡Ole tus cojones!

viernes, 22 de abril de 2016

Hablando de prostitución en RNE

Como anuncié la semana pasada, me llamaron de Radio Nacional de España para participar en una tertulia sobre prostitución. Todo salió a pedir de boca, incluso ante la dificultad que tuvieron para encontrar más participantes solicitaron mi colaboración y tuve el inmenso placer de compartir mesa con amigos: Ariadna (prostituta), Lorenzo (abogado) y Eladio (trabajador social) que ofrecieron sus puntos de vista para conformar uno de los mejores programas sobre prostitución que jamás se han realizado en este país. Se habló con conocimiento, seriedad y rigor pero también de forma amena y desenfadada, tratando acercar al oyente a una realidad oculta y por lo tanto sobre la que pesan numerosos mitos y leyendas que hemos tratado de confrontar desde nuestra experiencia.

El programa (espacio "En voz alta", de "El canto del grillo") se emitió a las 3 de la madrugada la pasada noche del jueves al viernes (día 15). Hasta el momento, ha tenido una excelente acogida y todo el mundo me ha dicho que le ha encantado. Quiero darle las gracias a la presentadora, Eva Cordón, y a todo su equipo por su amabilidad y por brindarnos esta oportunidad única. Desde luego no es nada habitual que se trate el tema de la prostitución charlando con sus protagonistas, se suele hablar mucho sobre nosotros pero muy poco con nosotros.

A pesar de todo lo que pueda escribir en este blog, la repercusión que tiene un programa de radio es infinitamente superior y también sé que quienes me leen desean escucharme. Ahora podéis hacerlo, espero vuestros comentarios (no os cortéis, sabéis que no hay ninguna censura y que agradezco todo lo que me haga mejorar).

Podéis descargar el audio en la web del programa o escucharlo directamente a través de este enlace.

lunes, 11 de abril de 2016

Próxima aparición en Radio Nacional

Aquellas personas que deseáis escucharme además de leerme estáis de enhorabuena. Vais a poder hacerlo pues estoy invitado para la tertulia sobre prostitución que tendrá lugar dentro del espacio "En voz alta" del programa "El canto del grillo" de RNE este mismo jueves, día 15 de Abril, entre 3 y 4 de la madrugada.

Me escribieron ya hace un par de semanas, interesándose en la perspectiva del cliente ya que "no siempre se tiene en cuenta en los debates" (más bien, nunca). De lo que se hablará será, en sus propias palabras:

"Queremos hacer un balance de todo lo que acompaña al mundo de la prostitución, la lucha de derechos, la trata de mujeres, el motor económico no reconocido que supone, marginalidad o no del sector,  y revisar el estado de la situación legal que acompaña a esta actividad, tanto para clientes como para las mujeres que la ejercen, y un amplio etcétera…"

Precisamente el formato que prefiero, de entre todos los posibles, es éste: una tertulia en directo. Me fastidian mucho los reportajes de la tele porque cortan las frases, no sacan lo que uno considera interesante y van a reafirmar un guión fijo que ya tienen establecido. Aquí no, se va a debatir entre varias personas (está confirmada la participación de una prostituta, un trabajador social y un abogado) lo que permite enriquecer el debate y conocer esta temática desde distintos enfoques. Es que también es muy común que entrevisten a una única persona y que lo que diga un "experto/a" sea tomado como verdad revelada. Pues no, es esto lo que hay que hacer, que se de voz a distintas personas particularmente aquellas que estamos en contacto más directo con esta realidad y que, por tanto, la conocemos mejor. Me parece muy bien que todo el mundo tenga su opinión y que haya feministas y académicos que "reflexionen" sobre el fenómeno de la prostitución, pero por favor dejen ya de hacerlo a nuestras espaldas y conozcan esta realidad antes de opinar.

Mis más sinceras felicitaciones a RNE, creo que es la PRIMERA vez en la historia de la radio española en la que un cliente de prostitución sale en una tertulia. Ojalá cunda el ejemplo.